ATENCIÓN PRE-HOSPITALARIA 

La historia de la Atención pre-hospitalaria es remota y podría decirse que se inicia con el primer transporte de un paciente a un servicio de atención en salud, y con la invención de la rueda se crearon las primeras carretas para transportar los pacientes y descansar de esta manera del llevar sobre las espaldas los compañeros heridos en combate.  Se dice que en la época de los Zares de Rusia, el médico y un ayudante se trasladaban en una carreta por los campos de batalla y recogían los pacientes más graves para llevarlos a los servicios de atención en salud.

En la guerra Napoleónica los heridos de la batalla eran transportados en carretas tiradas de caballos o por hombres, siempre en la retaguardia como manera de proteger al personal médico del frente de batalla, es de allí donde aparece el término ambulancia, de la raíz francesa "ambulant" que significa camina o deambula. Las ambulancias han evolucionado hasta convertirse en vehículos de motor como las que conocemos hoy en día. Sin embargo, pasaron muchos años hasta que se comenzó a pensar en hacer tratamiento a pacientes mientras era transportados.

El concepto de atención pre-hospitalaria nació aproximadamente en 1940 con los cuerpos de bomberos de los Estados Unidos, quienes fueron los primeros en brindar atención medica a los enfermos o heridos mientras eran transportados.

En 1960 la Academia Nacional de Ciencias introdujo normas para el entrenamiento del personal que tripula las ambulancias y en 1962 se programó el primer curso para la formación de Técnicos en Emergencias Medicas. Los primeros esfuerzos desarrollados estuvieron encaminados a las enfermedades coronarias como las arritmias graves y muerte súbita. Fue así como aparecieron la primeras Unidades Coronarias Móviles.

El comportamiento de la morbilidad en las grandes guerras se ve directamente afectado cuando se han empleado y mejorado los sistemas de atención pre­hospitalaria. La estadística nos muestra cómo en la primera guerra mundial el tiempo promedio en comenzar la atención de un herido de batalla se iniciaba en las próximas 12-18 horas con un porcentaje de mortalidad del 8,5%, en la segunda guerra mundial la atención a las víctimas inició en las 8-12 horas siguientes presentándose una mortalidad del 3,3%, en la guerra de Corea el tiempo de la asistencia a los pacientes se redujo a 2-4 horas y la mortalidad descendió a 2.4%,  en Vietnam este tiempo de asistencia inicial bajo a 1-4 horas y la mortalidad también descendió a 1,9%. 

Luego, con la experiencia bélica de Corea y Vietnam, donde se evidenció la importancia de la asistencia inmediata de los heridos en el campo de batalla por personal especializado combinándolo con un transporte rápido para la iniciación del tratamiento definitivo, fue que los sistemas de atención en salud tanto públicos como privados empezaron a incorporar a los sistemas de atención en salud recursos específicos para que pudiera darse una adecuada asistencia en corto tiempo a las víctimas del traumatismos o hechos violentos y lograr así disminuir la mortalidad por esta causa - en los Estados Unidos es la primera causa de mortalidad en la población menor de 30 años -.

Es por esta razón que el entrenamiento, la capacitación y el nivel de exigencia del personal dedicado a la atención pre-hospitalaria se hacen cada vez más exigentes en el mundo entero.

En nuestro país, la atención pre-hospitalaria ha tenido un desarrollo limitado, ha estado orientado más al sector privado que al sector publico.  Los primeros organismos que se encargaron de la atención pre-hospitalaria fueron los diferentes grupos de socorro, con tripulantes voluntarios dentro de sus ambulancias y con niveles de entrenamiento no formal impartidos por las mismas instituciones de socorro.  En la actualidad, el sector privado ha desarrollado sistemas de atención para emergencias médicas o consulta médica urgente domiciliaria bajo sistemas prepagos, no haciendo esto parte de una política estatal de atención de urgencias en salud.

Los Sistemas de Atención Pre-hospitalaria:

La atención pre-hospitalaria se entiende como los servicios de para atención de enfermos o víctimas de accidente fuera del servicio hospitalario; algunos lo consideran como un servicio de extensión de las urgencias hospitalarias que comprende tanto los servicios de salvamento, atención médica y transporte de los pacientes al servicio hospitalario o centro de trauma, dependiendo de la patología que presente.

La atención deberá constituirse en un servicio que integre tanto los sistemas de notificación y las respuestas con los sistemas de atención existente para que se dé la mejor atención a la víctima y que ésta no sea limitada sólo al servicio de traslado en ambulancia del paciente sino que, durante el transporte, se puedan realizar algunas intervenciones como maniobras de reanimación, control de sangrados, inmovilizaciones, etc., que estamos seguros lograrían impactar en la morbimortalidad, ya que actualmente -en muchos de los casos- la atención del paciente urgente en el área pre-hospitalaria se limita al traslado de la víctima.

Existen varios estudios que han demostrado que la intervención rápida en muchas patologías y el traslado de los pacientes a los servicios donde se le inicie tratamiento definitivo en la primera hora logran claramente disminuir los efectos de morbimortalidad.  Pero, para lograr el desarrollo de un adecuado sistema de atención pre-hospitalaria, debemos partir de un proceso de educación en todos los sectores involucrados como son:  la comunidad misma, el sistema de atención en salud y el personal de atención que en él trabaja, así como el ente estatal quien finalmente trazará las políticas de respaldo para que este tipo de Servicios tengan beneficio sobre la comunidad en general y no sean limitados a las personas con capacidad de pago o a las víctimas de grandes emergencias.

Convencidos del efecto benéfico que los sistemas de atención pre-hospitalaria tendrían en nuestro medio, donde se puede observar una alta mortalidad por trauma seguido de las causas de origen cardiovascular; se ha iniciado este proceso, porque la implementación de estos sistemas necesariamente deben realizarse con una motivación y participación activa del personal que trabaja en el sector salud, así como la educación a todas las personas que tomarían parte activa en una escena de accidente o donde exista una víctima de enfermedad que requiera ser trasladada a un servicio de urgencias.